La mayoría de lojanos y ecuatorianos -incluidos los adjudicatarios de los mercados municipales- y seguro muchos comerciantes que se quejan, apoyaron la nueva constitución del 2008 en donde se consagró a la venta informal como legítima. El art. 325 de la constitución reconoce “…todas las modalidades de trabajo, en relación de dependencia o autónomas..” y en el art. 329 dice “ Se reconocerá y protegerá el trabajo autónomo y por cuenta propia realizado en espacios públicos, permitidos por la ley y otras regulaciones. Se prohíbe toda forma de confiscación de sus productos, materiales o herramientas de trabajo”. Esto significa que ninguna autoridad puede prohibir a un vendedor autónomo ( informal) que venda en un lugar público, ya sea una calle, parque o fuera de los mercados. Tampoco se les puede decomisar sus productos. En las administraciones anteriores se les decomisaba el producto y en vendedor tenía que irse pues no tenía nada que vender. Sin embargo, también se cometieron muchos abusos por esa razón. Algunos sectores opinan que más allá de estar en el ” gato y al ratón” con los informales hace falta que los llamados vendedores autónomos respeten espacios críticos tanto para la circulación peatonal y vehicular. Está el caso de las vendedoras de pescado seco en el Mercado Mayorista (parte norte-remodelado) que se ubican con carretillas exactamente en el paso de personas, increiblemente nadie dice ni hace nada. Frente a esta situación – muy delicada y difícil- algunos opinan que se debe pensar en otro tipo de soluciones: estructurales y de fondo; que deben incluir nuevas ordenazas y reformas a las existentes, inclusive analizar sistemas que tengan que ver con la comercialización de los productos de los pequeños agricultores, campesinos y finqueros desde su origen. Sin embargo, no hay iniciativas.
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